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Ecuador declara emergencia en la producción petrolera por suspensión de oleoductos
El Gobierno del Ecuador afrontó en julio de 2025 una emergencia operativa en su sector hidrocarburífero, tras la suspensión preventiva del bombeo de crudo por los dos principales oleoductos del país: el SOTE y el OCP. Esta medida, originada por la erosión regresiva del río Coca, provocó una caída histórica de la producción nacional de petróleo, que se redujo hasta en un 93 % en su punto más crítico.
Contexto legal e institucional de la emergencia
La erosión regresiva del río Coca —fenómeno geológico que ha afectado de forma progresiva a la infraestructura energética desde el colapso de la Cascada de San Rafael en 2020— provocó daños en el trazado de los oleoductos estratégicos del país. Ante esta situación, la empresa pública Petroecuador declaró la figura de “fuerza mayor” sobre sus operaciones el 1 de julio de 2025, conforme a lo previsto en la normativa comercial y contractual aplicable al sector energético nacional e internacional.
La medida fue notificada a los compradores y socios internacionales del país, suspendiendo temporalmente las exportaciones de crudo, así como el transporte interno desde los bloques petroleros hasta los centros de almacenamiento.
Impacto de la paralización de los oleoductos
La suspensión del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) derivó en una disminución drástica de la producción nacional. Según cifras oficiales, la producción diaria pasó de 467 000 barriles promedio en junio a apenas 31 831 barriles el 22 de julio de 2025, el nivel más bajo registrado en más de 20 años.
Durante los primeros siete días de julio se dejaron de producir aproximadamente 1,7 millones de barriles de crudo. La producción estatal, a cargo de Petroecuador, fue la más afectada, con una reducción del 88 % en algunos días.
Recuperación progresiva y medidas técnicas adoptadas
El restablecimiento parcial de las operaciones se logró mediante la construcción de un bypass emergente para sortear la zona afectada por la erosión. El Oleoducto de Crudos Pesados reinició operaciones alrededor del 23 de julio, seguido del SOTE el 26 de julio. Para el 30 de julio, la producción se había recuperado a 403 836 barriles diarios, aún por debajo de los niveles anteriores a la crisis.
No obstante, las autoridades reconocen que se trata de una solución temporal. Una reconfiguración definitiva del trazado de los oleoductos aún está pendiente, pese a haber sido planificada desde 2020 sin ejecución concreta hasta la fecha.
Consecuencias prácticas y sectores involucrados
La emergencia impactó directamente en los ingresos fiscales por exportaciones de petróleo, afectando la planificación presupuestaria del Estado. También se redujo la disponibilidad de derivados como gasolina, diésel y asfalto. El transporte, almacenamiento y refinación de crudo fueron interrumpidos en diversas fases de la cadena productiva, generando impactos logísticos y contractuales.
Las medidas de recuperación están siendo coordinadas por Petroecuador, el Ministerio de Energía y el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), con intervención de equipos técnicos especializados en geología, ingeniería y protección de infraestructura crítica.
Fuente: Primicias