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La desigualdad mundial alcanza niveles récord: una décima parte de la población concentra tres cuartas partes de la riqueza global
Un nuevo informe del World Inequality Lab advierte sobre el crecimiento sostenido de la desigualdad económica en el mundo. Los datos más recientes revelan que el 10 % de la población con mayores ingresos acumula tres cuartas partes de la riqueza global, mientras que el 50 % más pobre posee apenas el 2 %.
Concentración extrema de la riqueza
El estudio señala que una élite compuesta por aproximadamente 60 000 personas —menos del 0,001 % de la población mundial— posee más riqueza que la mitad más pobre del planeta. Esta concentración se ha acentuado desde los años noventa, impulsada por el crecimiento acelerado del capital en manos de los sectores más adinerados. El patrimonio de este grupo ha aumentado, en promedio, un 8 % anual durante las últimas décadas.
Desigualdades climáticas y de género
La desigualdad no se limita a la distribución de ingresos y patrimonio. El informe también resalta profundas brechas en materia de emisiones contaminantes y desigualdad de género. El 10 % más rico es responsable de la mayoría de las emisiones globales, mientras que los sectores más pobres, que apenas contribuyen al cambio climático, son los más afectados por sus consecuencias.
En el ámbito laboral, las mujeres continúan realizando la mayor parte del trabajo no remunerado y, considerando esas tareas, su ingreso por hora es significativamente inferior al de los hombres. Esta situación pone en evidencia la persistencia de estructuras que subvaloran el trabajo femenino y limitan su autonomía económica.
Llamado a reformas fiscales y redistributivas
Ante este escenario, el informe propone una serie de medidas orientadas a disminuir las brechas de desigualdad. Entre las principales recomendaciones se incluyen la implementación de impuestos progresivos sobre la riqueza, mayores inversiones públicas en servicios esenciales como salud y educación, y una agenda internacional de cooperación económica para fortalecer la equidad.
El documento destaca que estas políticas son particularmente urgentes en regiones donde la desigualdad estructural es más aguda, como América Latina y África, donde la concentración del ingreso limita el desarrollo sostenible.
Desafíos y oportunidades para la equidad global
A pesar de la gravedad de los datos, el estudio sostiene que es posible revertir la tendencia actual mediante decisiones políticas audaces y coordinadas. El combate a la desigualdad requiere una respuesta colectiva que involucre a gobiernos, organismos internacionales y actores sociales, con el objetivo de construir sistemas económicos más justos e inclusivos.
La equidad global, según concluye el informe, no es solo una meta ética, sino una condición necesaria para garantizar la estabilidad social y la sostenibilidad ambiental en el largo plazo.
Fuente:
El País