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Mayor consumo de diésel y costos crecientes en el sector eléctrico ecuatoriano durante el primer cuatrimestre de 2026

miércoles, 6 de mayo de 2026

Durante el primer cuatrimestre de 2026, el sector eléctrico del Ecuador registró un incremento significativo en el uso de combustibles fósiles para la operación de sus plantas termoeléctricas. Según datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) obtenidos a través del Sistema de Medición Comercial (Simec), el promedio mensual de generación termoeléctrica comercial pasó de 562,83 megavatios (MW) registrados en igual período de 2025 a 793,40 MW entre enero y abril de 2026, lo que representa un incremento del 41%. El mes con mayor generación térmica fue abril, cuando el promedio alcanzó 919 MW, con jornadas en las que se superaron los 1.300 MW.

 


Estiaje y reducción de la capacidad hidroeléctrica

El aumento de la generación termoeléctrica estuvo determinado por la reducción en la disponibilidad de energía hidroeléctrica, derivada de un estiaje prolongado que afectó principalmente a la vertiente oriental del país hasta finales de abril. La central Coca Codo Sinclair, con capacidad instalada de 1.500 MW, operó en algunas semanas al 40% de dicha capacidad. El Complejo Paute, conformado por las hidroeléctricas Mazar, Paute Molino y Sopladora, que en conjunto cubren el 38% de la demanda nacional, también redujo su producción. A estos factores se sumó la suspensión, el 22 de enero de 2026, de la venta de electricidad desde Colombia hacia Ecuador, lo que limitó una fuente de respaldo que tenía capacidad de aporte de hasta 450 MW; durante los primeros meses del año, el promedio importado desde ese país apenas alcanzó 46 MW.

 


Alza en el consumo y precio de combustibles para generación eléctrica

El mayor despacho termoeléctrico elevó el consumo de diésel 2, diésel premium, Fuel Oil #4 y residuo de petróleo, combustibles utilizados por el parque termoeléctrico nacional. De acuerdo con datos de Petroecuador, el consumo total de estos combustibles creció un 23% frente al mismo período de 2025. El incremento más pronunciado correspondió al diésel premium, cuyo despacho se duplicó respecto a 2025. En términos de precio, entre enero y marzo de 2026, el galón de diésel 2 pasó de USD 2,11 a USD 3,45, mientras que el diésel premium subió de USD 2,18 a USD 3,90. Este escenario resulta especialmente gravoso para el Estado, dado que las importaciones de diésel representan el 85% del consumo nacional de este combustible, en un contexto de limitada capacidad operativa de la Refinería Esmeraldas.

 


Implicaciones regulatorias y presupuestarias para el Estado

En un informe del 6 de marzo de 2026, el propio Cenace reconoció que, ante la suspensión de la venta de energía colombiana, el sistema recurrió a generación térmica de mayor costo unitario, la cual habría podido ser desplazada de mantenerse el esquema de importación vigente. La situación incide directamente en el gasto público asociado a los contratos de suministro de combustibles y en la ecuación tarifaria del sector eléctrico, materias de interés para operadores jurídicos especializados en derecho energético, contratación pública y regulación de servicios públicos.

 

Fuente: PRIMICIAS